lunes, 26 de junio de 2017

Bolivia: Evo Morales brilló por todo lo alto en la Conferencia Mundial de los Pueblos (Por Carlos Aznárez)

 ResumenLatinoamericano, 24 junio 2017
Con una declaración final en la que se ensalza “el establecimiento de las relaciones de complementariedad, equidad y solidaridad entre las personas y pueblos; el reconocimiento y universalización del acceso a los servicios básicos como derechos fundamentales, se rechaza la criminalización de la migración, se impulsa el vivir bien en los lugares de origen de las personas migrantes, se aboga por un mundo sin muros y por la ciudadanía universal, culminó en Cochabamba la Conferencia Mundial de los Pueblos.
En un marco reflexivo y a la vez dispuesto a dar expresiones de combate anticapitalista y antiimperialista, se encontraron en la Universidad del Valle, en Tiquipaya, más de cuatro mil delegados pertenecientes al campesinado cocalero cochabambino, a los mineros de las distintas regiones de Bolivia, las mujeres de la organización Bartolina Sisa, los estudiantes y decenas de organizaciones sociales dispuestas a condenar todos los muros impuestos por la agresiva política occidental contra los pueblos. Desde los muros físicos del racismo y la xenofobia, que genera una actitud discriminatoria contra “el diferente” hasta los muros ideológicos que reivindican supremacías inexistentes y condenan a la exclusión a los más humildes.
Allí también se dieron cita, delegaciones de movimientos populares latinoamericanos y algunas personalidades internacionales ligadas a temas de migración.
Es precisamente en este tipo de escenario que brilla con fuerza una personalidad como la del presidente Evo Morales. Más allá del acompañamiento popular masivo, por todo lo positivo que su gobierno está generando día a día para los más golpeados por las crisis capitalista,Evo encarna los postulados ineludibles del “vivir bien” que tanto predican los pueblos originarios. Esa cosmogonía que alienta la defensa de la Madre Tierra, arrasada por las políticas extractivistas de las multinacionales, pero también la protección de las mujeres y hombres que la habitan. Todos estos principios fundacionales de una nueva Abya Yala sin explotadores ni explotados, sin contaminadores ni contaminados, donde los habitantes compartan lazos de solidaridad y lo comunitario prive sobre lo individual estuvo presente en las palabras de uno de los pocos mandatarios que siguen estando a la altura de las enseñanzas y la práctica de Fidel y Hugo Chávez.
“Los muros entre pueblos son un atentado a la humanidad; no protegen, enfrentan; no unen, dividen, van en contra de la historia; mutilan la ciencia y el conocimiento; encienden el odio a la diferencia; ahogan la libertad”, dijo Evo. Se refería sin ninguna duda a quienes abogan por ese recurso para dividir a los pueblos; desde los sionistas israelíes frente al pueblo palestino, la monarquía corrupta de Marruecos que invade el territorio saharaui, el muro de la infamia levantado frente a Africa por el franquista reino español actual y por sus cómplices “socialistas” en el pasado, hasta esa estructura de cemento que ahora busca generar Donald Trump para frenar a la migración mexicana y del resto de Centroamérica. La respuesta frente a esas palabras que sonaron como un latigazo, fueron cientos de banderas de todos los colores (encabezadas por la wilphala) levantadas por manos humildes, en claro reconocimiento de que a través de ese verbo se le estaba contestando sin pelos en la lengua a los aniquiladores de la humanidad.
En una clara referencia al lenguaje de la muerte que esgrimen los colonizadores de ayer y los guerreristas del presente, Morales puso claridad sobre la relación entre unos y otros: “En América la invasión, la colonización nos ha impuesto fronteras, estratos sociales con ciudadanos de primera y de segunda; en el mundo nos han impuesto oligarquías, monarquías, jerarquías y hasta anarquías financieras, nos han desintegrado, nos ha dividido, nos han descuartizado, sin embargo, la cultura de la unidad, de la integración, de la vida, ha resistido durante siglos”. Evo sabe mejor que nadie que el mal viene de los imperios, de los poderosos, de los potentados que concentran abusivamente la riqueza arrebatando tierra a los indígenas, apropiándose de los minerales de los africanos, robando petróleo de los árabes, expropiando empresas públicas de los latinos, y por ello, con una sensibilidad que no tienen quienes se reúnen cada tanto en cumbres lujosas y nada eficientes, convocó a la unidad de los pueblos para construir ese otro mundo posible al que los bolivianos y bolivianas se aproximan día a día.
Además, como viene ocurriendo en todos los encuentros pueblo a pueblo, Evo interpretó la necesidad de reafirmar el claro sentido de la solidaridad internacionalista que practica el Estado Plurinacional de Bolivia con sus hermanos agredidos por el imperio. Por eso, salió a jugar fuerte en defensa de Venezuela Bolivariana pero también de Cuba socialista, señalando que las provocaciones del presidente Trump no intimidan sino que más bien alimentan el espíritu antiimperialista de los movimientos sociales del mundo.
Escuchar a Evo y sus verdades dichas en lenguaje sencillo y creíble, y luego alimentarse de las experiencias de construcción de poder popular manifestadas por campesinos y campesinas de Bolivia, a los que la Revolución ha empoderado entregándole todas las herramientas para seguir creciendo y autodefenderse de sus enemigos de clase, genera la convicción de que cuando hay voluntad política y un contacto directo con las bases de su pueblo, los procesos pueden enfrentar hasta las contingencias más difíciles.

En territorio boliviano se respira tranquilidad y la sabiduría ancestral del mundo indígena, pero lo que más impacta es la hermandad de sus habitantes con otros parecidos llegados desde distintos países, y dispuestos a unificar las luchas que aún quedan para vencer al imperialismo y avanzar hacia el socialismo. Allí, estas dos últimas definiciones no se aparecen como utopías lejanas sino como el resultado de una construcción permanente donde el voluntarismo se supera en base a una ideología férrea y llena de contenido milenario.

domingo, 25 de junio de 2017

Revelan a militar venezolano que coopera con agencia de EE.UU.


En un documento el exministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, es señalado como colaborador de una agencia norteamericana. | Foto: AVN
 25 junio 2017
“Andan tocando militares… hay uno de ellos que trabaja para la CIA, tengo las pruebas desde hace mucho tiempo por eso lo eché del Gobierno”, declaró el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
El mayor general venezolano Miguel Rodríguez Torres colabora con una agencia de Estados Unidos (EE.UU.), reveló este sábado el diario local Últimas Noticias a través de un documento del país norteamericano.
En el documento se apunta a Rodríguez Torres, exministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, como proveedor de información dirigida al arresto de importantes miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y líderes militares.
Además, retiene el 40 por ciento de sus propiedades y dinero en cuentas bancarias en Estados Unidos, a nombre de Zuleima Medina Rodríguez.
Más temprano, el  presidente venezolano Nicolás Maduro denunció  que “andan tocando militares… hay uno de ellos que trabaja para la CIA (Agencia Central de Inteligencia), tengo las pruebas desde hace mucho tiempo por eso lo eché del Gobierno. Y él habla en Washington, tengo las pruebas también”.
Durante el acto conmemorativo por el Día del Ejército Nacional Bolivariano y los 196 años de la Batalla de Carabobo, informó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) lograron neutralizar la agenda golpista impulsada por sectores extremistas de la derecha venezolana para justificar una intervención extranjera por parte del Gobierno de EE.UU.

Mientras tanto, Rodríguez Torres aseveró por medio de su cuenta en Twitter que la prueba revelada por el diario caraqueño es un “montaje”.

Resumen Latinoamericano TV: Argentina: A quince años de la masacre de Avellaneda






RESUMEN LATINOAMERICANO

Argentina: Sigue la impunidad, a 15 años de ocurrida la masacre de Avellaneda /Nora Cortiñas recuerda a Maxi y Darío



Resumen Latinoamericano, 24 de junio 2017.-En la Masacre de Avellaneda fueron asesinados los militantes populares Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, además de las decenas de heridos con bala de plomo y más de un centenar de arrestos. Cómo fueron los hechos, el encubrimiento de los medios de comunicación y la impunidad de los responsables políticos que aún hoy siguen en libertad y sin ser juzgados.
El 26 de junio de 2002, cerca de la Estación Avellaneda, un ejército de policías con sus armas cargadas de plomo disparó contra manifestantes. Asesinaron a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Los responsables políticos de ordenar la masacre continúan impunes. El pedido de justicia no cesa y la causa que investiga a los autores ideológicos se reabrió.
Darío Santillán y Maximiliano Kosteki militaban en el Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón (MTD). Aquel día, que enlutó a toda la clase obrera, Darío y Maxi junto a organizaciones piqueteras y partidos de izquierda se movilizaron al Puente Pueyrredón. Reclamaban el pago de los planes sociales; el aumento de los subsidios de desempleo; la implementación de un plan alimentario bajo gestión de los propios desocupados; insumos para escuelas y centros de salud barriales; el desprocesamiento de los luchadores sociales y el fin de la represión; y llevaban una declaración de solidaridad con los trabajadores de la fábrica recuperada Zanon de Neuquén, que se encontraba amenazada de desalojo.
Ese 26 de junio, seis meses después del 19 y 20 de diciembre del 2001, el gobierno de Duhalde se propuso impedir que los manifestantes llegaran al Puente Pueyrredón. Para esto reunió a tres fuerzas federales: Gendarmería, Prefectura y la Policía Federal, además de la Policía Bonaerense. Con todas estas fuerzas coordinadas militarizó todos los accesos a la Capital, en los que se desplegó a más de dos mil efectivos.
La jornada terminó con el asesinato Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en la Estación Avellaneda y decenas de heridos fueron trasladados al hospital Fiorito. En las primeras horas de la masacre la versión oficial intentó imponer la idea que los manifestantes se mataron entre ellos. Pero la masacre, registrada por periodistas, derivó en una conmoción social que obligó al entonces presidente Duhalde a adelantar las elecciones generales, a pesar que el 7 de junio de 2002 en una conferencia de prensa afirmaba que de ninguna manera las adelantaría.
Antes de la masacre
El gobierno ajustador de Fernando de la Rúa, que cayó en las jornadas del 19 y 20 de diciembre, dejó cientos de miles de desocupados y fábricas cerradas. La crisis económica y social empujó a la calles a los movimientos de desocupados, y a los trabajadores a ocupar las fábricas cerradas por los patrones. Las asambleas populares se extendían.
El gobierno de Eduardo Duhalde se propuso acabar con las movilizaciones. Una semana antes de la masacre del 26, el presidente realizó varias reuniones con miembros del gabinete, de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, de los servicios de Inteligencia del Estado, de hombres clave de la justicia y del gobernador de la provincia de Buenos Aires. En esas reuniones el gobierno de Duhalde decidió cómo “resolver” el conflicto social, en el marco de una aguda crisis económica, política y social abierta en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. La Masacre de Avellaneda fue un crimen planificado que buscaba derrotar y disciplinar a todos los sectores en lucha.
El 24 de junio de 2002 el jefe de Gabinete Alfredo Atanasof anunció que el gobierno nacional utilizaría “todos los mecanismos para hacer cumplir la ley” ante la movilización prevista para el 26 en el Puente Pueyrredón. El Presidente anunció a la prensa que “los intentos de aislar a la Capital no pueden pasar más, tenemos que ir poniendo orden”.
El 26 de junio
Ese día las distintas organizaciones que participaban en la actividad por el pliego de reclamos al gobierno se coordinaron para cortar cinco accesos rápidos a la Capital Federal. El MTD, que contaba con una importante presencia en la zona sur del Gran Buenos Aires, cortaría el Puente Pueyrredón.
Los operativos de las cuatros fuerzas de Seguridad del Estado impidieron que se realizaran los cortes. Dispararon balas de plomo contra los manifestantes. A Maximiliano Kosteki lo asesinaron en el hall de la Estación Avellaneda; Darío entró a la estación para socorrerlo y ahí otro Bonaerense le disparó por la espalda y cayó malherido a los pocos metros. Los dos jóvenes fueron arrastrados, sangrando, hasta afuera de la estación por los mismos policías que les habían disparado. En esta represión más de treinta personas fueron heridas de bala y cerca de doscientas fueron detenidas.
La versión oficial intentó instalar que los piqueteros, por una disputa interna, se mataron entre ellos. Versión desmentida por los trabajadores de prensa presentes: una cámara del noticiero de Canal 7 filmó el momento en que dos efectivos de la Bonaerense disparaban sobre los manifestantes, más las imágenes tomadas por un fotógrafo independiente, Sergio Kovalevsky y el fotógrafo del diario Clarín Pepe Mateos, que resultaron clave en el curso de la investigación.
Miles movilizados, Duhalde llama a elecciones
El 27 de junio miles de personas marchan del Congreso hasta Plaza de Mayo para reclamar el esclarecimiento de los crímenes y la renuncia del presidente Duhalde.
El 28 de junio Duhalde admite la posibilidad de que policías hayan asesinado a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki al decir que “aparentemente nuevamente quienes deben custodiar el orden son los que han llevado a cabo esta atroz cacería”.
El 29 del mismo mes un testigo declara ante la Justicia “lo que vi fue un fusilamiento, al flaco lo mataron por la espalda como a un perro”.
El 30 de junio el gobernador bonaerense Felipe Solá apunta contra Fanchiotti y dice que es un “psicópata y asesino”.
El 2 de julio Duhalde anuncia el adelantamiento de las elecciones presidenciales de septiembre a marzo de 2003.
El 4 de julio una nueva movilización, de más de 30 mil personas, marcha a Plaza de Mayo para repudiar la masacre de Avellaneda y homenajear a Darío y Maxi. Días después son detenidos el comisario Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta por “homicidio agravado por alevosía”.
Juicios y algunas condenas
Por el crimen de Darío y Maxi en 2006 fueron condenados a prisión perpetua el ex comisario Luis Fanchiotti y el ex cabo Alejandro Acosta. Otros siete efectivos recibieron penas mínimas y al poco tiempo fueron liberados.
Desde julio del 2002 las familias de los jóvenes asesinados reclamaron que se juzgue también a los responsables políticos. Éstos son el ex presidente Eduardo Duhalde, el entonces gobernador de Buenos Aires y actual diputado nacional Felipe Solá, el ex secretario de Seguridad Interior de la Nación Juan José Álvarez, el ex jefe de la SIDE y fallecido gobernador de Río Negro Carlos Soria, el ex jefe de Gabinete Alfredo Atanasof, el ex ministro de Justicia nacional Jorge Vanossi, el ex secretario general de la Presidencia y funcionario durante los tres gobiernos kirchenerista Aníbal Fernández, el ex ministro del Interior de la Nación Jorge Matzkin, el ex ministro de Seguridad bonaerense Luis Genoud, así como el ex vicejefe de la SIDE Oscar Rodríguez.
Vanossi, Matzkin y Atanasof también instalaron la versión oficial de que los manifestantes se habían matado entre ellos. Vanossi incluso impulsó una acusación contra las organizaciones de desocupados en la Justicia federal, Mientras que Soria y Rodríguez se contactaron ese mismo día de la masacre con el comisario Fanchiotti. Soria, en los meses previos, ordenó desde la SIDE la infiltración a los movimientos piqueteros. Armaron distintas versiones, que hicieron públicas, sobre estas organizaciones. Dijeron que había grupos armados dispuestos a tirar al gobierno de turno.

La causa contra los responsables políticos estuvo a cargo del juez Ariel Lijo y el fiscal designado fue Miguel Ángel Osorio. Pero nunca se avanzó más allá de las cuestiones formales y en el año 2010, a pedido del fiscal, se archivó la causa. La lucha de los familiares y de las organizaciones sociales lograron reactivarla en el 2014. En esta causa ya declararon como testigos desde la directora del Hospital Fiorito, donde fueron derivados los heridos, hasta la histórica dirigente de Madres Línea Fundadora Nora Cortiñas.
El papá de Darío Santillán explica por qué esta causa no puede prescribir: “desde la justicia pretendieron que este caso se cierre como un hecho policial más. No fue un hecho policial, fue un ataque pergeñado por el Estado, ejecutado por la policía y amparado por la Justicia. Si el Estado es el que te mata, se trata de un crimen de lesa humanidad. Esta masacre no fue obra de un loquito, fue una represión brutal para usarlo como caso testigo, para desmovilizar”.

¿Quiénes fueron Maxi y Darío?

* Por Norita Cortiñas.
Hoy, en esta fecha tan significativa para todos los luchadores de la vida, se hace difícil no pensarlos, no recordarlos, no extrañarlos. Se hace imposible. Militantes populares, ambos, fueron mucho más que “dos víctimas de la crisis”. Fueron nuestros hijos, fueron nuestras hijas, fueron 30 mil compañeros detenidos desaparecidos, fueron gargantas poderosas. Algunos, distraídos, podrán pensar que ya no están acá, pero nosotros sabemos que sí, que nos acompañan ahora y siempre, porque ellos han sido tan importantes como lo siguen siendo, para que todos podamos alcanzar por fin una vida verdaderamente digna. Son ellos, los jóvenes que luchan día a día, quienes dan el presente cuando el Estado está ausente. Y somos nosotros, quienes debemos valorarlos, recordarlos y honrarlos, a toda hora. Porque no sólo le dieron un ejemplo a las nuevas generaciones: le dieron su vida a la militancia, defendiendo la Patria para incubar justicia social, esa misma justicia social que exigía mi hijo Gustavo junto a tantos compañeros. Y entonces no, no me pidan que les responda quiénes fueron Maxi y Darío, porque Maxi y Darío no fueron: Maxi y Darío son… Maxi y Darío somos todos nosotros.

¿Quiénes fueron Maxi y Darío? * Por Norita Cortiñas.



Hoy, en esta fecha tan significativa para todos los luchadores de la vida, se hace difícil no pensarlos, no recordarlos, no extrañarlos. Se hace imposible. Militantes populares, ambos, fueron mucho más que “dos víctimas de la crisis”. Fueron nuestros hijos, fueron nuestras hijas, fueron 30 mil compañeros detenidos desaparecidos, fueron gargantas poderosas. Algunos, distraídos, podrán pensar que ya no están acá, pero nosotros sabemos que sí, que nos acompañan ahora y siempre, porque ellos han sido tan importantes como lo siguen siendo, para que todos podamos alcanzar por fin una vida verdaderamente digna. Son ellos, los jóvenes que luchan día a día, quienes dan el presente cuando el Estado está ausente. Y somos nosotros, quienes debemos valorarlos, recordarlos y honrarlos, a toda hora. Porque no sólo le dieron un ejemplo a las nuevas generaciones: le dieron su vida a la militancia, defendiendo la Patria para incubar justicia social, esa misma justicia social que exigía mi hijo Gustavo junto a tantos compañeros. Y entonces no, no me pidan que les responda quiénes fueron Maxi y Darío, porque Maxi y Darío no fueron: Maxi y Darío son… Maxi y Darío somos todos nosotros.

sábado, 24 de junio de 2017

Jóvenes intelectuales cubanos suman rechazo a anuncio de Trump

Sábado, 24 Junio 2017 16:59

Escrito por  PL

Los jóvenes artistas y escritores cubanos, agrupados en la Asociación Hermanos Saíz (AHS), se sumaron hoy a las diferentes organizaciones que rechazan el cambio de política hacia la isla anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Durante el Consejo Nacional de la AHS, los creadores declararon su apoyo al mensaje de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en contra del discurso "manipulador" ofrecido por el mandatario republicano el pasado 16 de junio, en Miami.


Un reporte de la tedieron también su derecho a la soberanía desde la cultura.


Durante la reunión el ministro culevisión detalló que los miembros de la Asociación recordaron las palabras del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, a los intelectuales en 1961, intervención que marcó la política cultural del proceso iniciado en 1959.



Los jóvenes de la AHS defen

bano de Cultura, Abel Prieto, conoció de las inquietudes de los creadores en la promoción y reconocimiento de sus obras.


Asimismo enfatizó en la búsqueda de alternativas para financiar creaciones de calidad.

s Saíz Montes de Oca, dos jóvenes intelectuales asesinados en 1957 por la dictadura de Fulgencio Batista.