domingo, 19 de febrero de 2017

El general Milani preso y algunos silencios que aturden Por Emilio Marín

19 febrero 2017

Emilio Marín – El general Milani quedó detenido en La Rioja, acusado de secuestros y torturas durante la dictadura. Una buena noticia para los derechos humanos. Sin embargo, en política, esa detención generó silencios que aturden.
La historia no queda atrás; en muchos casos vuelve al presente y divide aguas en la política. Al menos en la Argentina; en Suiza posiblemente sea otra historia. Así ocurrió el viernes con la detención del general retirado César Milani en La Rioja, en el juzgado de Daniel Herrera Piedrabuena, donde había comparecido por tres secuestros y torturas que se le imputan durante la dictadura militar-cívica.
El martes anterior había declarado en Tucumán, en la causa por la desaparición del soldado Alberto Ledo, ante el juzgado de Fernando Poviña. Ese fue un trámite que siguió limando su figura, pero no quedó preso. En La Rioja sí, por los secuestros y vejámenes sufridos en 1977 por Ramón Olivera y Pedro Olivera, y por la estudiante Verónica Matta, en aquella ciudad donde Milani era un joven subteniente del área de Inteligencia.
La corta edad fue un argumento defensivo allá por 2013, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo encumbró como jefe del Ejército. Y más cuando en diciembre del mismo año la mandataria hizo aprobar su pliego en el Senado premiándolo con el ascenso a teniente general, el más alto cargo del escalafón.
Por entonces ya habían trascendido las denuncias en contra del general -las de Olivera padre e hijo habían sido ratificadas ante la Conadep riojana en 1984- y organismos de Derechos Humanos como el CELS habían elevado los antecedentes al Senado, como hacía todos los años en los casos de militares cuestionados por antecedentes de participación de crímenes de lesa humanidad.
En esa ocasión el alineado con el “proyecto nacional y popular” se ganó nomás las palmas sanmartinianas, aún con todas esas denuncias y pésimos antecedentes. Lo impugnaban los familiares del soldado Ledo y organismos de DD HH, algunos tan cercanos al oficialismo como el que preside Horacio Verbitsky. Pero la política cristinista metió la mano y en el bolillero el general se sacó la grande.
Esta vez no tuvo esa suerte. No quiso declarar y se limitó a entregar un escrito, pero el juez Herrera Piedrabuena y la fiscal Virginia Miguel Carmona consideraron que en libertad podía entorpecer la investigación de los delitos. Y Milani quedó detenido, con la polémica política servida.
Que en 1977 fuera un subteniente de 21 años no es una prueba de inocencia. Muchos secuestrados decían que los jóvenes oficiales torturaban con más fuerza que los viejos. El teniente Alfredo Astiz también tenía esa edad y fue decisivo en la desaparición de 12 personas en la Iglesia de la Santa Cruz, en diciembre de 1977

Argentina: El drama macrista Por Vicente Zito Lema

Estamos frente a una situación dramática o si se quiere trágica. La diferencia sería en que lo trágico que se presenta se volvería ya sin salida. Y lo dramático en cuanto a que la situación, pese a las complicaciones, tiene una salida.
Estamos hablando del escándalo del correo que sacude al gobierno argentino del señor Macri y que sacude a los medios de comunicación y a toda esa gente que rodea siempre a los que están en el poder. Esa Corte, esos payasos que ya Shakespeare muestra siempre a los que están en la cima de las instituciones políticas o económicas.
La situación de fondo nos impide muchas veces reírnos porque Argentina es un país que ha sufrido demasiado. Y las políticas económicas culturales, sociales e internacionales que lleva acabo el gobierno argentino son de una magnitud de dolor, que uno siente cierto pudor de no criticar en el tono que merecería esta situación, que es groseramente cómica.
Verle la cara a Macri, uno de los actores de esta situación, y ver la cara al padre, el que se beneficia económicamente con este escándalo, nos hace pensar en esas películas italianas en donde los ladrones van desnudando frente a nosotros lo peor de su conducta. Pero a pesar de esos actores del mal, uno siente hasta cierta simpatía por esos grotescos personajes de Boudeville.
Lo que están provocando en el plano de lo social, en lo económico, es tan doloroso que uno pierde la posibilidad de reírse, de subirse sobre estas payasadas de los que quisieron presentarse como ejemplo de la buena conducta política, social, ética.
No queremos anunciar una tragedia, en el sentido de que todo está perdido, que todo va a seguir igual. Es cierto que Macri es una mentira, que su conducto no sólo es corrupta sino que ronda el genocidio, la violación de los derechos humanos de una forma tan brutal que hace recordar las políticas económicas y sociales de la última dictadura militar.
A pesar de todo eso, uno quiere aferrarse a una concepción de drama. Es decir, no están las cosas terminadas, hay posibilidades todavía de llegar a un destino que no sea tan vergonzoso y tan doloroso, no solo para los que miramos desde una posición de mínimo privilegio, sino frente al sufrimiento atroz al que va siendo llevado, condenado, la mayor parte del pueblo argentino.
¿Qué hacer con este payaso perverso? ¿Qué hacer con los que lo rodean, lo cuidan, lo miman, lo defienden y a la par cobran beneficios gigantes? Desde sectores de los medios de comunicación especialmente, desde sectores sociales, políticos, culturales, que lo van rodeando y lo van cuidando como si fuera una niña blanca y pura camino al altar. ¿Qué hacer con estas bestias que se disfrazaron de honestos? Alguna vez un gran revolucionario planteó el qué hacer.
Una sola persona no puede indicar el camino, pero sí puedo decir, a partir de mi experiencia histórica, que lo que estoy viendo augura un final de época. Lo que quisieron mostrar como algo que duraría décadas se desnuda como un castillo de arena frente a un mar que inexorablemente lo destruirá.
La sociedad, el sector más dolido de la sociedad, no se suicidará. Se sacará la soga que lo ahoga, del cuello y se abrirá -como siempre después de estos cataclismos sociales- otra vez las posibilidades de un nuevo camino.
Ojala tengamos la fortaleza espiritual, la fortaleza de conciencia crítica y de amor al compañero para gestar un camino que no esté manchado ni por lo peor del ayer ni por este presente que huele a podrido por los cuatro costados. Queda en nuestras manos.

La Patagonia sigue rebelde

Osvaldo Bayer/El Furgón   En la Semana Osvaldo Bayer que organizamos en El Furgón qué mejor que leer un pedazo de historia escrita el propio Osvaldo; en este caso, un artículo publicado en noviembre de 2008 recordando a su compañero Rodolfo Walsh y la lucha histórica de los pueblos de la Patagonia.
A veces, sin querer, comienza una sonrisa a dibujarse en el rostro de uno. Es cuando una vez más constata que la ética no se rinde nunca. O mejor aún: jamás. A veces pueden pasar siglos, pero sigue horadando en la memoria. Y de pronto, está ahí, frente a nosotros.
Se nos presentó en la Plaza Rodolfo Walsh, de Lamarque, en Río Negro, cuando formamos una larga columna de vehículos de todo tipo. Hacia la estancia El Curundú, que significa nada menos que gualicho de amor, en guaraní. Allí, hace 81 años nacía nuestro querido Rodolfo Walsh. Con nosotros venía Patricia Walsh, su hija. Fue como una cruzada. No íbamos ni en busca de méritos, ni para lograr candidaturas, ni para comprar tierras en un remate. No, íbamos sólo –y esto es lo increíble– acompañados por la ética. Sí, nos gusta repetirlo. Porque íbamos a rescatar la memoria. Íbamos a abrazar el recuerdo del mejor de nuestra generación. Se llamó –se llama– Rodolfo Walsh. Nos encaminábamos a su lugar de nacimiento. A saludar las imágenes de su infancia, a sus personajes reunidos allí. A sus sueños de igualdad, libertad, fraternidad. A murmurar en esa casona, en su galería de tejas y en el patio de ladrillos que él conoció al abrir sus ojos, aquella estrofa sagrada: “Ved en trono a la noble igualdad, Libertad, Libertad, Libertad”. Íbamos a visitar a nuestro Mariano Moreno del siglo veinte. El que enfrentó con la palabra y un revolvito casi de juguete a todas las fuerzas armadas que se cubrían el rostro siniestro con la careta de la desaparición. Dicen los poetas que murió sonriente y con sus manos tan limpias como su mente.
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Llegamos a la estancia El Curundú, hoy en poder de una multinacional del comercio de frutas. Por los diarios nos enteramos de que la multinacional nos iba a permitir entrar pero que seríamos custodiados por la BORA, policía especial antimotines de la provincia de Río Negro. Sí, en esas regiones tranquilas de horizontes, soles y paisajes de verde y cielo ahora hay policías antimotines. El miedo que ellos tal vez quisieron imponernos se transformó en nosotros en sonrisa burlona. Pero no aparecieron. Entramos. Nos acompañaba el intendente de Lamarque, historiadores regionales, docentes universitarios y de las provincias de Río Negro y Neuquén agremiados en la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional del Comahue, en la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro y en la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén, y gente del pueblo con sus niños. No apareció ni siquiera algún burócrata de oficina de la poderosa empresa a recibirnos. No, nos mostraron su espalda. La palabra “propiedad” está para ellos más allá que la historia, que los auténticos héroes del pueblo, que la moral de la ciudadanía. Formas de nuestra democracia. Pero a nuestro lado estaban las Madres de Plaza de Mayo con sus pañuelos.
Esa galería… Quisimos entrar en las habitaciones, pero estaban cerradas con llave y sus postigos también, para que no pudiéramos ver nada de lo que pasa en esos cuartos que vieron nacer a ese niño y a sus cuatro hermanos. Pero allí, con Patricia, descubrimos una placa donde quedará para siempre la señal de su importancia histórica. Allí y en un acto posterior que se hizo en Lamarque quedó firme el propósito de que esa casa se convierta en un espacio público que permita la difusión de la obra de Walsh, pero más que eso, que sea un centro de la cultura, con su biblioteca y su sala de reunión de delegaciones de estudiantes y obreros de todo el país para el debate de nuestra historia, de nuestro presente, del arte, y de los rumbos de ese algo infinito que es la literatura. La casa es ya hoy patrimonio histórico. Ahora los representantes municipales, provinciales y nacionales tienen que dar el sello de que esa casa pertenece a la comunidad toda y no a un señor o varios señores que viven en Miami.
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Volveremos siempre hasta lograr que la historia y la cultura superen el egoísta derecho de la mera propiedad privada de un lugar pleno de sueños y esperanzas. Y antes del viaje a las tierras de Rodolfo, las fantasías de la realidad nos llevaron a presenciar un acto de profunda cultura. En una fábrica de Neuquén. Sí, como en aquellas décadas del pasado obrero de los anarquistas. Estos tenían presentes siempre tres deberes: trabajo, cultura y familia. Y no olvidar, los sábados a la noche, el conjunto filodramático de las Sociedades de Oficios Varios. En Neuquén fue, como no podía ser de otra manera, en Zanon, la fábrica de porcelanas. Hoy llamada Fasinpat, Fábrica Sin Patrones. Sin patrones, como tendría que ser en una sociedad racional. Los obreros hicieron un alto en el trabajo para el espectáculo, pero las máquinas siguieron funcionando, como lo adelantó el obrero que habló en la presentación: “Vamos a abrir este espacio de la cultura con el ruido de las máquinas, es decir, de la música del trabajo para demostrar que esta fábrica abandonada por sus ex dueños seguirá funcionando siempre, y mucho mejor, por cierto, en manos de los obreros”.
Y de repente entran en el amplio galpón seres vestidos de negro en altos zancos. Son los artistas del Teatro de la Calle, que representan la obra Estalla el silencio. Los seres en negro, en zancos y con armas desde arriba, y los jóvenes que luchan por un mundo mejor, de blanco, con libros y volantes. Aparece, también, el amor, en un balcón, con una Julieta que espera y un Romeo que la mira desde abajo con flores y la rodea de versos. Pero de pronto, por el balcón se asoman dos caricaturas uniformadas, siniestras. Uno ordena y el otro obedece a gritos. Se inicia así ya, en el escenario, el fin de la juventud y su amor. Ese fin es patético. Emociona hasta la extenuación total. Los movimientos de la desesperación, de la tortura, la más cobardes de las ferocidades y cobardías. El terror uniformado como método del poder absoluto. La muerte contra la vida y el amor. Un ballet trágico, desconsolador. Pero por la calle ancha aparece una mujer con la cabeza cubierta con un pañuelo blanco. Y levanta un enorme retrato de Julieta, ya desaparecida.
Fin. La emoción sólo permite el silencio. Los actores no salen a agradecer, queda sólo allí la Madre, elevando infinitamente el retrato de su hija.
Ni Chéjov habría podido mostrar así la “muerte argentina”. La desaparición y su “obediencia debida”.
Los obreros se mantuvieron de pie, los demás espectadores no hicieron ningún movimiento. Nadie se movió. Hasta las máquinas parecieron guardar silencio.
De inmediato, el representante de los obreros de Fasinpat habló diciendo que jamás abandonarán esos talleres, donde la voz de las asambleas ha triunfado hasta ahora sobre todos los subterfugios de los ex patrones y de la cobardía de políticos y jueces que recurren al tiempo y al papeleo burocrático para no definirse.
Como vemos, la Patagonia continúa siendo rebelde y busca otros caminos. Por ejemplo la fiesta de los cincuenta años de la biblioteca popular de Cutral-Có. Fuimos a saludar al querido centro de lectores jóvenes que quieren saber más para que el paisaje no les sea robado y la sabiduría les traiga aquella noble igualdad que se canta en el himno.
Y como si fuera poco, la exposición neuquina de la organización H.I.J.O.S., sí, los hijos, pura juventud hoy de sus padres desaparecidos. Exposición de dibujos, carteles, filmes, teatro, música. Todo bajo el título Justicia con vos. Todo para que los jueces no le den la espalda a la verdad, en los juicios que se están llevando contra esas figuras cavernarias de los represores de La Escuelita.
Y volviendo ya para acá, en la Santa Rosa de nuestras pampas criollas, los escritores pampeanos reunidos en largas hornadas: poesía, relatos, novelas, ensayos, todo con el olor a lluvia, a campo y a sol pleno. Nuestras pampas tienen sus relatores. Vale la pena escucharlos, mientras los pocos ombúes que quedan nos observan serios e impertérritos.
Regreso a Neuquén: de pronto una columna interminable, ruidosa y entusiasta rodea la casa de gobierno. Son los trabajadores de la provincia que luchan por sus derechos. Coros de protesta. Me invitan a hablar y comienzo diciendo: “Hoy he visto regresar la Patagonia Rebelde”.
El viajero regresa del Sur con la maleta más llena que nunca. Desensillamos. Miramos hacia el Sur. Hay allá como unos relámpagos que nos informan que allí la vida no se rinde.

La Patagonia de Bayer: una anécdota


Osvaldo Bayer: “Mientras existan villas miseria, no habrá democracia”

13 febrero, 2017 

Hugo Montero e Ignacio Portela/ El Furgón.
En abril de 2012 nos acercamos al Tugurio para entrevistar, una vez más, a Osvaldo Bayer. La realidad política desbordaba de contradicciones y traiciones. Opinar era, para muchos, jugar a favor o en contra del kirchnerismo. No había posibilidad de salir de esa dicotomía, pensaban otros.  Su voz, crítica y audaz, demostraba que otra realidad asomaba en el horizonte.

Un fragmento de aquella nota a continuación…
Un ventarrón insondable lo empuja. No le permite que­darse quieto, le niega el be­neficio de anclar su osamenta de historiador en un puerto seguro. El viento lo moviliza. Lo lleva por todas las provincias. Lo escucha contar anécdotas, compartir recuerdos, generar polémicas, incitar debates, alentar a los luchadores. A su alrededor, el escenario se modifica tanto como los auditorios. Una mesa, una silla, un micrófono. Un pequeño teatro comunitario, el galpón de una fábrica recuperada, una biblioteca de pueblo perdida en la ruta. Va a cumplir 86 años, y tal vez la armadura del guerrero acuse los achaques del tiempo, pero el patagónico ventarrón lo va llevando de un extremo a otro del país.
Muy de vez en cuando, detiene su andar. Frena el vértigo de ese viento inquieto y se permite descansar algunas horas en El Tugurio, su guarida de libros y recortes de diarios en el barrio de Belgrano. Pero allí también las pausas se interrumpen cuando se escucha el teléfono o suena el timbre de la puerta. Otra vez a la batalla. Otra vez el ventarrón insondable que sopla recuerdos y opiniones ante la curiosidad de los cronistas de turno.
Esta vez no es la entrañable biografía de Severino Di Giovanni la que nos convoca. Tampoco la memoria de la gesta obrera en la rebelde Patagonia del siglo pasado. La oportunidad ahora es escucharlo opinar sobre la cruda actualidad, anotar sus impresiones sobre el gobierno y sobre su repudio visceral por las opciones de la derecha; registrar las deudas pendientes de una democracia injusta e incompleta, dar cuenta de su tristeza por los conflictos con Hebe y sus Madres de Plaza de Mayo.
Otra vez, Osvaldo Bayer habla. Y un rebelde ventarrón despeina su mirada libertaria.

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Socialismo en libertad
–¿Qué sistema político considerás más viable?
–Yo seré demasiado idealista, pero lo sigo sosteniendo: la única solución es el socialismo en libertad. Llegar al socialismo pero en libertad, jamás la dictadura del proletariado. Porque los dictadores se empiezan a sentir un todopoderoso y ya se sabe lo que pasó. De un Lenin se pasó a un Stalin. Vladimir Putin, por ejemplo, antes del capitalismo fue un hombre de la policía política de los comunistas, y muchos de sus viejos dirigentes son ahora multimillonarios. Todo el poder estaba basado en la policía política, en la represión. Por eso me inclino por el socialismo libertario, porque el ser humano todavía no ha aprendido: cree en los líderes y no en su propia fuerza. Nunca hay que permitir a un presidente que gobierne por más de cuatro años, hay que exigir más democracia. Y menos esta cosa familiar. Nadie es imprescindible. Porque ahora se está hablando de que el próximo presidente va a ser Máximo, el hijo de Néstor Kirchner o su hermana, Alicia. No puede ser eso. Aunque tengamos que arrancar de cero, nadie es imprescindible. Se irá más despacio, pero si no caemos en el personalismo: se construye una figura y hay que mantenerla para votarla. Porque si viviera Néstor Kirchner, el próximo presidente sería él; y después su hijo…
–Como dinastías familiares, algo que ocurre frecuentemente en las provincias con los gobernadores…
–Claro. Es muy triste. Hay que seguir luchando desde abajo para cambiarlo. Hemos logrado poco, sinceramente. Pero por lo menos hemos derrotado a la dictadura y esos tipos han ido a la cárcel. Han quedado como asesinos. Hasta Clarín y La Nación lo reconocen, pese a que titulan, siempre muy objetivos: “Ha sido condenado el Coronel Videla”, no lo pueden negar. Lo tienen que poner. Ya ni siquiera ese turrito que hace cincuenta años publica su columna en La Nación, Mariano Grondona, se anima a negarlo. Defendió a la dictadura a muerte y ahora sigue siendo editorialista de La Nación. Cuando terminó el nazismo en Alemania, ningún nazi pudo escribir en los diarios. Acá sí. Todos los que colaboraron con la dictadura siguen publicando. Gente nefasta como Chiche Gelblung, que no tiene vergüenza. Una vez me quiso entrevistar. Le dije: “Usted es un colaboracionista de la dictadura. No me llame, no me moleste y váyase al carajo”.
–¿Y qué sucede con algunos intelectuales o periodistas que modifican sus opiniones según los intereses de aquellos que les pagan?
–No empecemos a hablar porque me da mucha bronca. No entiendo cómo cambia tanto la gente. Por ejemplo, Jorge Abelardo Ramos, que terminó siendo embajador de Carlos Menem en México… ¿Por qué no se mantienen en una línea si la ética triunfa en la historia? Algunos me preguntan por qué sigo viviendo en El Tugurio. Qué más quiero: tengo una computadora, un teléfono, una cama para dormir y puedo comprar mis alimentos. ¿Qué más necesito? Todo lo demás trae obligaciones.
–¿Vos pensás que cambiaron por la guita solamente?
–Yo los conozco y soy amigo de muchos de ellos. Gente que ha estado presa durante muchos años. Y tienen su teoría: yo me acuerdo… si habré discutido con Rodolfo Walsh. Somos del mismo año. Me acuerdo de cuando él se hizo montonero y yo le cuestioné que no podía entender cómo se había hecho peronista, teniendo fresca la experiencia del primer peronismo cuando en la facultad de Filosofía nos cagaron a patadas con la Alianza Libertadora Nacionalista. Y Perón después entregó esa facultad a la iglesia católica: se enseñaba solamente a Santo Tomás de Aquino. Por eso me fui a Alemania a estudiar para leer a Sócrates, a Kant. Nos fuimos porque además te daban unas palizas tremendas; ése fue el primer peronismo, pero eso nunca se dice. Rodolfo decía que no era peronista, que era marxista, pero me preguntaba dónde estaba el pueblo. Sin ninguna duda el pueblo era peronista, pero el peronismo no era revolucionario y no los iba a acompañar. Ya vamos a ver, me dijo Rodolfo, que tenía confianza en que la cosa iba a cambiar. Qué gran tipo, qué capacidad; como siempre digo: era el mejor de todos.

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–¿Qué te dicen los peronistas hoy cuando te escuchan hablar de este tipo de cosas?
–En general me gritan “gorila”. O sino, se retiran. Los que me invitan se callan la boca porque siempre están los estudiantes que me aplauden. Pero ellos no opinan. O directamente no me vuelven a invitar. Como Jorge Coscia, que me limpió del programa “Café Cultura”. Con José Nun, cuando él era secretario de Cultura, fuimos a dar conferencias por todo el país. Coscia me borró, nunca más. Sé que ha dicho que me borró porque soy gorila y antiperonista. Yo apoyo las cosas positivas, pero también digo las cosas malas o las que faltan por hacer, que es lo mismo.

–¿Esa es la función del intelectual para vos?
–El tema es la gente como Beatriz Sarlo, que ve todo mal. Justo ella, que era del PCR y ahora escribe en La Nación y Clarín. Yo la invité a una discusión pública pero se negó: “Con Bayer no hablo” fue su único argumento. A mí me causa gracia. Mirá tipos como Jorge Lanata, no se entiende. Cuando fundó Página/12 me cedió la contratapa y hace un tiempo nos cruzamos en una mesa de una radio y ni me saludó. Qué basura. Le gusta aparecer, figurar. Alguien que convocó a los mejores escritores y ahora no quiere hablar más de la dictadura. Cuánto dolor, no tiene arreglo el ser humano parece. Pero hay que seguir luchando….
Fotos: Mariana Berger/ Julieta Gómez Bidondo

sábado, 18 de febrero de 2017

Vicente Zito Lema habla en Resumen Latinoamericano radio del horror del gobierno de Macri

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Vicente Zito Lema Y El Horror Del Gobierno De Macri

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En Venezuela no pasarán ni la CNN, ni la banda de Aznar, Felipe González y Trump Por Carlos Aznárez

por Carlos Aznárez

Resumen Latinoamericano, 17 febrero 2017.-La derecha mundial está dispuesta a no darle respiro a la Revolución Bolivariana de Venezuela. Esta semana que termina ha sido un ejemplo claro de que la guerra de cuarta generación lanzada en su momento desde las usinas del Occidente imperial, no escatiman esfuerzos para utilizar todos los métodos a su alcance con tal de desprestigiar, acorralar e intentar (siempre fallidamente) derrocar al gobierno legítimo de Nicolás Maduro.

El caso de los repetidos y conocidos instrumentos desestabilizadores utilizados por los terroristas mediáticos de la CNN, fueron otra vez puestos sobre la superficie, de la misma manera que la Cadena operada por Time Warner actuó en su momento como buque insignia en la invasión a Iraq y Afganistán, o un poco más atrás en el tiempo, creando el clima desestabilizador para voltear al gobierno socialista de Salvador Allende, en Chile.
CNN es como la Coca Cola, símbolo y logo de la brutal invasión cultural estadounidense, y como tal utiliza sus argumentos injerencistas en el marco de tergiversar la información para buscar el desgaste y el desaliento de la opinión pública. Cuando no puede manipular, directamente inventa situaciones, crea víctimas donde solo hay provocadores o delincuentes, y termina convirtiendo en próceres a quienes deberían estar entre rejas el resto de sus días. Así jugó el canal en estos últimos días al “lanzar la primicia” envenenada sobre “la venta de pasaportes venezolanos” a supuestos terroristas de Medio Oriente.
Desde el punto de vista de la aviesa intencionalidad  de la cadena estadounidense, creo el clima para presentar un cóctel más que explosivo: un  presunto ex funcionario venezolano en la embajada de su país en Iraq, Misael López, se ofreció de testigo para contar lo que persigue la campaña de demolición del Gobierno Boliviariano. Así, como en las malas series gringas, aparecían terroristas del ISIS comprando pasaportes y visas a 15 mil dólares, mientras un “periodista” cenenista preguntaba con voz cadavérica: “¿le sorprendería si un día de estos en cualquier parte del mundo se comete un atentado y el ejecutar es el portador de un pasaporte venezolano”. Por supuesto, que para darle mayor condimento a la ensalada también se volvía a involucrar en esta tramoya al vicepresidente venezolano, Tarek El Aissami, al que en las últimas horas Washington también había sido colocado en las listas de los que tienen vinculaciones con el narcotráfico.
Lo que CNN no decía lo puso blanco sobre negro la canciller bolivariana Delcy Rodríguez, señalando que el tal Misael López es un farsante que intentó sacar ilegalmente dinero de Iraq usurpando la identidad de funcionario venezolano, además tramita nacionalidad española, y si faltara algo tiene fama de acosador sexual, explícitamente denunciado por una empleada de la embajada en Bagdad. O sea, que se trata de un dilecto compinche de su tocayo Leopoldo López puesto que acumula en su Facebook fotos posando con la esposa del golpista, Liliana Tintori y con la abogada del preso de Voluntad Popular, Ana Argotti. No le falta nada para que cualquiera que quisiera tipificarlo, lo muestre como un “agente” al servicio de los de siempre, y por ello ahora se refugia en Miami, dónde si no.  Pero, claro, todos estos datos no entran en los cánones “morales” e “informativos” de la cadena con sede en Atlanta.
Desde otro andarivel parecido pero en este caso europeo, el genocida José María Aznar y el creador de los Escuadrones de la Muerte para asesinar a militantes vascos (el famoso GAL), Felipe González, se sumaron a la campaña exigiendo que la OEA suspenda a Venezuela por “mantener presos políticos”. Estos dos caraduras que deberían ser juzgados por asesinos seriales por el Tribunal de La Haya, se rodearon  de lo peor de cada casa para vociferar tal exigencia,: allí estuvieron arropándolos, el líder del partido derechista “Ciudadanos”, Albert Rivera, el presidente del consejo de administración del Grupo PRISA (editor de EL PAÍS español), Juan Luis Cebrián, el ex alcalde derechista de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el ex jefe de la OTAN Javier Solana (alias “el carnicero de Bagdad”) y Leopoldo López padre, quien gimoteó por “la mazmorra” en que tienen a su hijo los “déspotas” de Caracas. El gran problema de estos “demócratas” es que desesperadamente buscan un protagonismo que ya no tienen en sus países, donde Aznar y González, son considerados símbolos explícitos de corrupción, tortura y muerte.

A pesar de todos estos ataques, es indiscutible que en Venezuela manda el pueblo y no los amigos de Obama y de Trump, dos caras de la misma moneda de la agresión imperialista. Por un lado, la CNN ya no está en el aire por decisión gubernamental,  algo que los que realmente defendemos la libertad de expresión lo celebramos alborozados, para que no se siga ensuciando la profesión periodística con franquicias del terrorismo mediático. Así es que se gobierna cuando un plan subversivo de envergadura se abate día tras día contra un país.
Por más que los grandes dueños de medios hegemónicos nucleados en la SIP pongan el grito en el cielo, o que el bocazas de la Casa Blanca amenace con más sanciones si Nicolás Maduro no pone en libertad a Leopoldo López, a “Venezuela se la respeta” como bien sentenciaba Hugo Chávez. En ese camino de actuación contundente, la Patria de Bolívar y Zamora seguirá recogiendo la solidaridad de los que en el continente no se dejan intoxicar por las mentiras ni retroceden ante las amenazas. Contra esa hermandad indestructible no podrán ni la CNN, ni Aznar y González, y mucho menos Trump.