jueves, 12 de marzo de 2015

ESPECIAL ANTE LA GRAVE AMENAZA DE OBAMA: Terrorismo Mediático contra la Revolución Bolivariana

ESPECIAL
ANTE LA GRAVE AMENAZA DE OBAMA:
Terrorismo Mediático contra la Revolución Bolivariana

 12 marzo 2015
La oposición escuálida venezolana definió desde hace bastante tiempo que primero el gobierno legítimo de Hugo Chávez y ahora el de Nicolás Maduro es su enemigo, y a partir de ello iniciaron un proceso de conspiración permanente para derrocarlo. Sin embargo, fueron fracasando en todas las vías que recorrieron: la electoral, las violencia callejera y hasta el golpe de Estado que culminara en magnicidio (más reciente). Ahora, se da la intervención directa del Imperio, ya sin intermediario. Obama acusa a Venezuela de ser un “peligro” para su seguridad nacional, y pone en marcha una escalada de imprevisibles consecuencias. Para todas estas fases desestabilizadoras, el gran aliado ha sido el Terrorismo Mediático, personificado en esos medios desinformativos y mentirosos que tienen como objetivo confundir, desanimar, derrocar al actual gobierno.
De allí, que sea imprescindible marcar a fuego a estos enemigos  de los pueblos del continente, y de eso se trata este ESPECIAL DE RESUMEN LATINOAMERICANO, que iremos editando a partir de hoy bajo la coordinación de nuestra compañera Marina Pérez Damil.
EL INSPIRADOR
MEDIOS APLICAN LOS 11 PRINCIPIOS DE JOSEPH GOEBBLES CONTRA VENEZUELA
El padre de la propaganda nazi fue Joseph Goebbels, responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda, creado por Adolf Hitler a su llegada al poder en 1933.
Hoy en día sus principios son utilizados por las grandes trasnacionales de la comunicación (estadounidenses, españolas, colombianas, etc) para atacar a la Revolución Bolivariana:
1.- “Individualizar al adversario en un único enemigo” que para estos mercenarios de la información no es otro que el mismísimo presidente Nicolás Maduro.
2.- “Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo” como el término “madurismo” que han intentado posicionar.
3.- “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos” como hacen hoy en día con la guerra económica y los planes desestabilizadores que impulsan en diversas entidades del país.
4.- “Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”
5.- “La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar” así visualizan los medios de la derecha a sus propios usuarios.
6.- “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. Un principio que aplican a diario con toda la ola de rumores que suelten incluso a través de las redes sociales entre ellas twitter.
7.- “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa”
8.- “Construir argumentos a partir de fuentes diversas e informaciones fragmentarias”
9.- “Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario”
10.- “La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, como un complejo de odios y prejuicios” motivo por el cual se han encargado primero de disociar a todos sus seguidores.
11.- “Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad” para lo cual decenas de medios se han unido contra Venezuela.
Texto tomado de la publicaciónhttp://laradiodelsur.com.ve
1° principio de Goebbles- “Individualizar al adversario en un único enemigo” que para estos mercenarios de la información no es otro que el mismísimo presidente Nicolás Maduro.
Nota completa:
3° Principio de Goebbles- “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos”
Cuando el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro autorizó a su guardia pretoriana a usar armas de fuego contra las manifestaciones callejeras de los estudiantes sabía muy bien lo que hacía: seis jóvenes han sido asesinados ya en las últimas semanas por la policía tratando de acallar las protestas de una sociedad cada vez más enfurecida contra los atropellos desenfrenados de la dictadura chavista, la corrupción generalizada del régimen, el desabastecimiento, el colapso de la legalidad y la situación creciente de caos que se va extendiendo por todo el país.
Este contexto explica la escalada represora del régimen en los últimos días: el encarcelamiento del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, uno de los más destacados líderes de la oposición, al cumplirse un año del arresto de Leopoldo López, otro de los grandes resistentes, y meses después de haber privado abusivamente de su condición de parlamentaria y tener sometida a un acoso judicial sistemático a María Corina Machado, figura relevante entre los adversarios del chavismo. El régimen se siente acorralado por la crítica situación económica a la que su demagogia e ineptitud han llevado al país, sabe que su impopularidad crece como la espuma y que, a menos que diezme e intimide a la oposición, su derrota en las próximas elecciones será cataclísmica (las encuestas cifran su popularidad en apenas un 20%).
Por eso ha desatado el terror de manera desembozada y cínica, alegando la excusa consabida: una conspiración internacional dirigida por Estados Unidos de la que los opositores democráticos al chavismo serían cómplices. ¿Conseguirá acallar las protestas mediante los crímenes, torturas y redadas masivas? Hace un año lo consiguió, cuando, encabezados por los estudiantes universitarios, millares de venezolanos se lanzaron a las calles en toda Venezuela pidiendo libertad (yo estuve allí y vi con mis propios ojos la formidable movilización libertaria de los jóvenes de toda condición social contra el régimen dictatorial). Para ello fue necesario el asesinato de 43 manifestantes, muchos centenares de heridos y de torturados en las cárceles políticas y millares de detenidos. Pero en el año transcurrido la oposición al régimen se ha multiplicado y la situación de libertinaje, desabastecimiento, oprobio y violencia sólo ha servido para encolerizar cada vez más a las masas venezolanas. Para atajar y rendir a este pueblo desesperado y heroico hará falta una represión infinitamente más sanguinaria que la del año pasado.
Maduro, el pobre hombre que ha sucedido a Chávez a la cabeza del régimen, ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de hacer correr la sangre de sus compatriotas que luchan por que vuelva la democracia a Venezuela. ¿Cuántos muertos más y cuántas cárceles repletas de presos políticos harán falta para que la OEA y los gobiernos democráticos de América latina abandonen su silencio y actúen, exigiendo que el gobierno chavista renuncie a su política represora contra la libertad de expresión y a sus crímenes políticos y faciliten una transición pacífica de Venezuela a un régimen de legalidad democrática?
En un excelente artículo, como suelen ser los suyos, "Un estentóreo silencio", publicado en el diaro El País el 25 del mes pasado, Julio María Sanguinetti censuraba severamente a esos gobiernos latinoamericanos que, con la tibia excepción de Colombia -cuyo presidente se ha ofrecido a mediar entre el gobierno de Maduro y la oposición-, observan impasibles los horrores que padece el pueblo venezolano por un gobierno que ha perdido todo sentido de los límites y actúa como las peores dictaduras que ha padecido el continente de las oportunidades perdidas. Podemos estar seguros de que la emotiva llamada a la decencia del ex presidente uruguayo a los mandatarios latinoamericanos no será escuchada. ¿Qué otra cosa se podría esperar de esa lastimosa colección entre los que abundan los demagogos, los corruptos, los ignorantes, los politicastros de tres por medio? Para no hablar de la Organización de Estados Americanos, la institución más inservible que ha producido América latina en toda su historia; al extremo de que, se diría, cada vez que un político latinoamericano es elegido secretario general parece reblandecerse y sucumbir a una suerte de catatonia cívica y moral.
Sanguinetti contrasta, con mucha razón, la actitud de esos gobiernos "democráticos" que miran al otro lado cuando en Venezuela se violan los derechos humanos, se cierran canales, radioemisoras y periódicos, con la celeridad con que esos mismos gobiernos "suspendieron" de la OEA a Paraguay cuando este país, siguiendo los más estrictos procedimientos constitucionales y legales, destituyó al presidente Fernando Lugo, una medida que la inmensa mayoría de los paraguayos aceptó como democrática y legítima. ¿A qué se debe ese doble rasero? A que el señor Maduro, que ha asistido a la transmisión de mando presidencial en Uruguay y ha sido recibido con honores por sus colegas latinoamericanos, es de "izquierda" y quienes destituyeron a Lugo eran supuestamente de "derecha".
Aunque muchas cosas han cambiado para mejor en América latina en las últimas décadas -hay menos dictaduras que en el pasado, una política económica más libre y moderna, una reducción importante de la extrema pobreza y un crecimiento notable de las clases medias-, su subdesarrollo cultural y cívico es todavía muy profundo, y esto se hace patente en el caso de Venezuela: antes de ser acusados de reaccionarios y "fascistas", los gobernantes latinoamericanos que han llegado al poder gracias a la democracia están dispuestos a cruzarse de brazos y mirar a otro lado mientras una pandilla de demagogos asesorados por Cuba en el arte de la represión van empujando a Venezuela hacia el totalitarismo. No se dan cuenta de que su traición a los ideales democráticos abre las puertas a que el día de mañana sus países sean también víctimas de ese proceso de destrucción de las instituciones y las leyes que está llevando a Venezuela al borde del abismo, es decir, a convertirse en una segunda Cuba y a padecer, como la isla del Caribe, una larga noche de más de medio siglo de ignominia.
El presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela, que era de otro calibre de los actuales, pretendió, en los años sesenta, convencer a los gobiernos democráticos de la América latina de entonces (eran pocos), de acordar una política común contra los gobiernos que -como el de Nicolás Maduro- violentaran la legalidad y se convirtieran en dictaduras: romper relaciones diplomáticas y comerciales con ellos y denunciarlos en el plano internacional, a fin de que la comunidad democrática ayudara de este modo a quienes, en el propio país, defendían la libertad. No hace falta decir que Betancourt no obtuvo el apoyo ni siquiera de un solo país latinoamericano.
La lucha contra el subdesarrollo siempre estará amenazada de fracaso y retroceso mientras las dirigencias políticas de América latina no superen ese estúpido complejo de inferioridad que sienten ante una izquierda a la que, pese a las catastróficas credenciales que puede lucir en temas económicos, políticos y de derechos humanos (¿no bastan los ejemplos de los Castro, Maduro, Morales, los Kirchner, Dilma Rousseff, el comandante Ortega y compañía?), todavía le conceden una especie de superioridad moral en temas de justicia y solidaridad social.
(..) Una exportación de esta clase, atestiguada tantas veces y otras veces tan difícilmente atestiguable, constituye al régimen castrista esencialmente y su último gran reducto es, por ahora, Venezuela. Disimulada más o menos entre contingentes de médicos, maestros y entrenadores deportivos, ardua de distinguir en ocasiones, podría representar para todo el continente un desafío más grande que el que han supuesto la desmovilización de las guerrillas y las fuerzas paramilitares en Centroamérica.
Barack Obama parece dispuesto a mostrarse lo menos imperialista posible con relación a Cuba. Raúl Castro, en cambio, no dejará de persistir en un imperialismo construido por él y por su hermano.(..)
4.- “Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”
(…)Por ejemplo, lo que le ocurrió con las “apariciones” de Chávez; una de ellas, como todos recuerdan, fue cuando su extinto jefe se le “apareció” encarnado en un “pajarito chiquitico”. Tampoco es fácil de comprobar si efectivamente el papa Francisco fue elegido a partir de una recomendación que Chávez le hizo a Dios (…)
(..)Personalmente y viendo los sucesos hoy por hoy, me inclino más por creer lo del pajarito chiquitico y la gestión de Hugo por Bergoglio, que lo de los golpes de estado.
Es que lo de los “complots” y “magnicidios” parece que solo se lo cree la Unasur y su secretario Ernesto Samper, quien en tiempo récord va camino a superar a José Miguel Insulza. (...)
(..)Y es precisamente respecto a la inefable Unasur que Maduro ha dicho una de sus verdades: “Gracias a Dios tenemos Unasur, (para) que nos proteja, nos acompañe, nos permita transitar estas batallas contra golpes de Estado, (e) imperialismos intervencionistas…”. Es casi todo cierto lo que dice y quizás le faltó agregar que también lo protege y lo acompaña en materia de “recuentos de votos”, represión, asesinato de estudiantes , prisión de opositores políticos. Solo se equivoca en atribuirle el mérito a Dios puesto que la Unasur es un mecanismo de autoprotección y un seguro de permanencia en el poder, invento y creación de sus propios miembros. Lo que dice Maduro lo confirma. (..)
 9° Principio de Goebbles- “Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario

EL PRESIDENTE de EEUU sorprendió ayer con un gesto valiente al endurecer las sanciones contra Venezuela por el "riesgo extraordinario que representan para la seguridad nacional y la política exterior" la erosión de las garantías de derechos humanos, los ataques a la libertad de expresión y lapersecución de oponentes políticos por parte del chavismo. En concreto, Obama firmó una orden ejecutiva de "emergencia nacional" por la que se aplican y amplían las sanciones a siete cargos y ex altos funcionarios del Gobierno bolivariano incluidas en una ley aprobada por el Congreso en diciembre. Todos ellos están señalados por la violación de derechos humanos y por corrupción. Con su decisión, Obama se alinea del lado de toda la oposición venezolana, que desde la llegada al poder de Nicolás Maduro hace ahora dos años -a la muerte de Chávez- denuncia la total falta de libertades, el acoso y la represión, algo corroborado por el Alto Comisionado para los derechos humanos de Naciones Unidas. Y, pese a las consecuencias que la decisión pueda tener para las relaciones bilaterales -e incluso para la región-, es justo reconocer lo necesario de un gesto como éste de la Casa Blanca para empezar a poner fin a la impunidad con la que actúa el régimen chavista.
(..) Me pregunto si antes de soltar su parrafada Maduro llamó a los hermanos Castro para pedirles su bendición en este intercambio de roles. Besarles antes el anillo a sus mentores: Fidel y Raúl, los padres del aparato de vigilancia que la policía política bolivariana copió de los Comités de Defensa de la Revolución que se impusieron en la isla a principios de los sesenta. Ellos, a cambio, ya han manifestado su apoyo incondicional a la sitiada revolución bolivariana. Ha llegado la hora de que las sanciones, alguna suerte de embargo, y, sobre todo, la inminencia de una invasión que nunca llegará, sean la gran excusa del tardochavismo para amurallarse con más leyes habilitantes, confinar aún más al pueblo "combatiente" y recrudecer la caza de brujas contra los "agentes" del imperialismo.
No sabemos si de aquí a abril Maduro habrá salido de su trinchera.Pero Venezuela ya es la nueva Cuba. Cuba sigue siendo unadictadura y Washington es el mismo de siempre (..)
Sé que nuestros cada día más despistados gobernantes no lo creerán; sin embargo lo digo: Washington no tiene interés en auspiciar, estimular u organizar un golpe de Estado en Venezuela. Lo que Washington busca en América Latina es estabilidad, y un mínimo de decoro y decencia constitucionales de parte de los diversos gobiernos en la región. Los Estados Unidos han hecho esfuerzos inusitados para convivir con nuestros fervorosos y paranoicos revolucionarios. Lo que Washington les pide es que preserven cierta civilidad y cordura, que no se metan en temas de drogas, que no asesinen estudiantes en las calles ni apresen y torturen a sus adversarios políticos, que no se roben las elecciones de manera tan tosca y descarada.
Pero nuestros revolucionarios tienen su libreto, que por lo visto aprendieron durante los años sesenta y setenta en lugares como la Plaza del Rectorado de la UCV y de otras Universidades públicas, para entonces refugios de la ultraizquierda. Allí nuestros ahora gobernantes se entrenaban para su misión de estadistas, encapuchados, arrojando piedras y bombas molotov a la policía, quemando vehículos y enarbolando efigies del Che Guevara, en tanto Cuba avanzaba en su inexorable rumbo hacia la desilusión y el fracaso.
El libreto de nuestros gobernantes señala que el Imperio es el enemigo y por lo tanto debe andar en alguna conjura siniestra. Pero insisto: estoy convencido de que no es así. Washington estaría encantado de entenderse con un régimen que aceptase unas reglas mínimas de urbanidad y de buenos modales; pero los atolondrados que hoy destruyen a Venezuela viven en otra dimensión, dominada por los anacronismos ideológicos, y no aprenderán jamás. Washington no quiere derribarles; lo que ha querido es protegerles de sí mismos, pues nuestros gobernantes son los más enconados enemigos de ellos mismos.
La MUD, por lo demás, tampoco quiere golpes de Estado. No me explico por qué el régimen ataca y humilla de modo tan desconsiderado a una oposición “oficial” que al igual que Washington sólo aspira a convivir dentro de ciertas reglas básicas de civismo. Por el contrario, el régimen debería entregarles a los integrantes de la MUD un certificado de buena conducta, la medalla de excelencia y un diploma de reconocimiento por servicios prestados. Pero ni modo; el libreto ordena la guerra de parte de una revolución que ya a estas alturas solamente existe en las mentes recalentadas y fantasiosas de personas que parecen extraídas de una película antigua, en blanco y negro e imaginada por Buñuel y Dalí.
Los esforzados dirigentes de la MUD les solicitan casi a diario a nuestros revolucionarios: “entren en razón”, “sean sensatos”, “vamos a dialogar de buena fe”, “hagan elecciones limpias”, “permitan que ganemos algún día”; o mejor, “permitan que cobremos nuestros triunfos”. Lo que la dirigencia democrática, o parte de ella, no quiere asimilar es que tales llamados a la sindéresis equivalen, por ejemplo, a gritar desde las butacas de una sala de teatro en la que están representando Macbeth, una de las grandes obras de Shakespeare: “No seas malvada mujer, no seas cruel, no seas loca, no empujes a tu marido al abismo”, dirigiéndose a la actriz que encarna a la feroz y despiadada Lady Macbeth. ¿Absurdo, no es cierto? Ninguna actriz puede convertir a Lady Macbeth en hada madrina o en Caperucita Roja, y ningún revolucionario guevarista puede transigir con los “enemigos históricos del pueblo”.
De modo que henos aquí, en medio de mayores turbulencias. Como reza el viejo refrán: “tanto va el cántaro al agua que al final se rompe”. El gobierno venezolano ha logrado la tan ansiada confrontación con el Imperio, y todo indica que no será precisamente divertida. De pronto, y empujado por la incesante sucesión de tropelías de parte del régimen venezolano, de los insultos, provocaciones, creciente represión, abuso de poder, persecución a la disidencia, caos económico, desplantes internacionales, y paremos de contar, Barack Obama se ha transformado en una especie de “Hulk, el hombre increíble” con respecto al desastre venezolano. Pero nuestros afanosos rebeldes deberían tranquilizarse; las sanciones recientes no son el preludio de un ataque militar contra Venezuela. Todas estas exageraciones son parte del libreto.
A veces cuesta entender a nuestros gobernantes; hablan de la “injerencia” de otros en nuestros asuntos internos, pero no existe régimen político en el mundo que más se meta en los problemas del resto que el venezolano, hasta el punto de que nuestro Presidente amenazó recientemente con lanzarse como candidato en España (donde se dice que dinero venezolano engrasó y sigue engrasando fuerzas políticas de izquierda). Era una broma de Maduro desde luego, pero una broma muy elocuente. La impermeabilidad a la autocrítica de parte de nuestros paladines sigue resultándome sorprendente. Son realmente incapaces de ver la viga en el ojo propio, a pesar de que saltan furiosos al observar la más pequeña brizna en el ojo ajeno.
Con el empeño de apegase a su obsoleto guion de insurrectos, de aprendices de brujo jugando a la revolución, el gobierno venezolano se dedica a hundir este país nuestro en un estado de degradación y postración verdaderamente lamentable. Optaron por cabalgar el tigre del sueño revolucionario y ya no pueden bajarse. El daño que han hecho es inmenso, pero se preparan a intensificar su entusiasmo destructivo, empujados por un antiimperialismo bufo del que ya ni siquiera los hermanos Castro participan. Además de bufo es estéril, pues lo que la agudización del enfrentamiento seguramente va a dejar como legado a Venezuela es más miseria y más tristeza.
Imagino que las cancillerías de los países latinoamericanos y caribeños, que continúan encantados explotando la ingenuidad de nuestros gobernantes, ofreciendo su solidaridad a cambio de dinero y haciéndose de la vista gorda ante el desmantelamiento de la libertad y la democracia en Venezuela, se hallarán reevaluando las cosas. Todo indica que Washington decidió marcar algunos límites dentro su ya larga trayectoria de tolerancia y condescendencia ante la tragedia que desangra a nuestro país.
Tal parece que ha empezado otro juego.

En Abril de 2002 la oposición venezolana trató de derrocar
al presidente electo de Venezuela a través de un Golpe de Estado. Hoy al igual
que entonces, la derecha pretende desestabilizar el país bolivariano y para
ello vuelve a retomar la estrategia de manipulación mediática que tan buenos
resultados les dio entonces. La manipulación es tan burda que es fácilmente detectable a través de los uniformes de la policía o de la publicación y amplia difusión de las fotos en cuestión hace varios meses.
A pesar de todo no deja de ser muy peligroso permitir la difusión de tales falsedades en un escenario como el de Venezuela en el que las élites y el gobierno de EEUU buscan continuamente excusas para poder desmontar el proceso revolucionario iniciado democráticamente por el fallecido Hugo Chávez.
Aquí una recopilación de ejemplos de esa
manipulación:
Uno de los casos más difundidos es el de esta fotografía de
Egipto tomada durante las movilizaciones para derrotar a Mubarack, y que la
oposición venezolana, así como diferentes medios de comunicación opositores han
tratado de hacer pasar por Venezuela. Como veremos, en esta foto, al igual que en muchas otras, la manipulación es tan burda que los uniformes de la policía ni siquiera guardan parecido con los de los agentes de la GNB venezolana.
ABC e Intereconomía: MMCC de la extrema derecha española:


A continuación, presentamos una nueva fotografía tomada por la agencia Reuters durante las revolución de Egipto, a la cual se le ha recortado la parte superior para eliminar la pancarta escrita en árabe con el fin de hacerla pasar por los disturbios de Venezuela:

CNN en Español es uno de los medios de comunicación que más tiempo están dedicando a la brutal campaña de desprestigio y desestabilización contra el gobierno de Nicolás Maduro. Este medio miente abiertamente y sin pudor alguno llegando a publicar fotografías bajo titulares como el que vemos a continuación, cuando en realidad esas imágenes corresponden a un asalto a un negocio en Brasil:

Cuando comenzaron las protestas, CNN también realizó un extenso reportaje fotográfico en la que se publicaba la siguiente fotografía. En realidad la imagen corresponde al entierro del Camarada Juan Montoya, líder de uno de los colectivos del 23 de Enero, que fue asesinado de un disparo en la cabeza por manifestantes opositores. Más tarde CNN rectificó:

Cientos de twitteros difundieron en los días pasados un vídeo en el que se veía a varios agentes antidisturbios disparando con el chorro de agua de la tanqueta a un joven que trataba de refugiarse mientras los policías se reían de él. Dijeron que la acción ocurría en Venezuela. El vídeo fue retirado de youtube a los pocos días.
Pues bien. Hemos descubierto, con la ayuda de algunos internautas, que el vídeo correspondía a unos hechos sucedidos en Colombia el pasado Enero. El canal de TV española, Antena3, difundió este vídeo como si fuese de un caso de torturas en Venezuela
En el siguiente link puede visionar el vídeo completo al que hacemos referencia:http://www.metatube.com/en/videos/219721/Policias-colombianos-lanza...

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