lunes, 3 de noviembre de 2014

Lawrence Wilkerson, Ex Coronel del Ejército de EE.UU.
envía carta a Obama en apoyo a Los Cinco (español e inglés)
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Comité Internacional por la Libertad
de los 5 Cubanos
 

Lawrence Wilkerson, Ex Coronel del Ejército de EE.UU. envía carta a Obama en apoyo a los Cinco


Lawrence Wilkerson, Distinguido Profesor Visitante de Política Pública y de Gobierno en la Universidad de William y Mary en Williamsburg, Virginia. Del 2002 al 2005 ocupó el cargo de Jefe de gabinete de Colin Powell en el Departamento de Estado.  El coronel (r) Wilkerson sirvió durante 31 años al ejército de los EE.UU desde 1966 a 1998.





5 de Noviembre de 2014

Presidente Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC  20500

Estimado Sr. Presidente,

Es tiempo de corregir una injusticia que está en su poder enmendar. Esta injusticia habla mayormente sobre el sistema de justicia estadounidense, el record de Estados Unidos sobre Derechos Humanos y más importante, la vida de cinco hombres cuya dedicación a la seguridad de su propio país frente a ataques terroristas debe ser admirado y respetado, no castigado.  Sin duda Ud. ha escuchado sobre estos hombres: Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labaniño Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert.  El mundo los conoce como "Los Cinco Cubanos".

Dos de estos hombres están hoy fuera de la cárcel, dos más podrían salir en libertad en un futuro lejano y uno de ellos nunca podrá ver el amanecer de un día en libertad.   He  intentado visitarlo - sin éxito - en la prisión de máxima seguridad de Victorville, California, se trata de Gerardo Hernández. 

Aunque no pude visitarlo, un colega confiable que me acompañó, el fallecido Saúl Landau, pudo hacerlo y me  informó que Gerardo permanece más firme y determinado que nunca pero aún sorprendido ante la falta de acción por parte de la supuesta democracia más grande del mundo.

Los Cinco cubanos sufrieron una terrible injusticia cuando fueron arrestados en 1998. Después de sus arrestos permanecieron 17 meses en confinamiento solitario. El juicio se llevó a cabo en Maimi, Florida y en el 2001 fueron sentenciados a largos años de prisión.  Mínimamente a nivel legal, el juicio en Miami debió  haber sido cambiado a otra sede.

Los argumentos de cambio de sede no solo eran persuasivos sino que fueron confirmados ampliamente cuando tres jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta, votaron a favor de un cambio de sede.  Más tarde, sin embargo, esta decisión fue revertida cuando el poder político de la administración de Bush - una administración en la que he servido - obligó al pleno de la corte a reconsiderar la decisión del panel de  tres jueces y votar diferente, ratificando la sentencia de dos de ellos y enviando el caso de los otros tres a la corte para ser re-sentenciados. La corte reconoció que estaban mal aplicadas las guías de sentencia y redujo brevemente sus condenas.

Pero hay más, mucho más.  De hecho, en la actualidad existen indiscutibles pruebas de que los Cinco no eran culpables de los cargos presentados contra ellos en primer lugar. La política que rodeó al juicio estaba en manos de la línea dura de sectores cubano-americanos en la Florida así como en el Congreso de Estados Unidos. Sin sus flagrantes interferencias en el curso de la justicia, el juicio nunca hubiera tenido lugar.

Por otra parte, el gobierno invirtió miles de dólares de los contribuyentes para pagarle a periodistas en Miami para que escribieran artículos condenatorios, para influenciar al jurado y predisponer a la opinión pública a un veredicto de culpabilidad.

Este juicio fue un pago político a los cubanos-americanos intransigentes, y cada persona en los Estados Unidos y en todo el mundo que presta atención a este caso lo sabe. De hecho, usted también lo sabe, señor Presidente.

Este juicio es una mancha en la estructura misma de la democracia de los Estados Unidos. Este juicio envía una señal clara a todo el mundo - que nos juzga no como nosotros nos juzgamos, sino por nuestros actos.

Usted, señor Presidente, no puede borrar esta mancha; ha pasado mucho tiempo y muchos años han sido robados de las vidas de estos hombres.  Pero usted puede mitigarla, puede hacerla menos dolorosa.  Y en última instancia, usted puede limpiar la reputación de nuestro sistema de justicia, y en el caso de Gerardo y los otros dos hombres todavía en prisión, puede concederles su libertad.

El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas, en mayo de 2005, declaró que el encarcelamiento de los Cinco cubanos es una violación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, poniendo a Estados Unidos junto a algunos de los países más atroces en la tierra.  El grupo de trabajo pidió que Estados Unidos tome medidas para remediar la situación. Usted,  señor Presidente, puede hacerlo.

Señor Presidente, usted dijo que "tenemos que mirar hacia adelante en vez de mirar hacia atrás".  Pero en ciertos casos, eso es incorrecto y usted lo sabe.   ¿Quiere que no miremos a nuestra guerra Civil?  ¿A los estragos de la esclavitud que la condujo?  ¿A la esclavitud económica de un siglo que siguió a la guerra?  ¿Al racismo de nuestro pasado - un racismo que aún nos azota hoy?   No lo creo.  Y usted no debe negar la necesidad de mirar hacia atrás, revisar y revertir la burla de este juicio.

Tome acción, señor Presidente.  Deje en libertad inmediatamente a los tres restantes miembros encarcelados de los Cinco cubanos.  Admita públicamente la flagrante injusticia hecha a todos ellos y elabore las razones.  Pida disculpas al pueblo cubano y a nuestros ciudadanos y, sobre todo, a los Cinco cubanos y sus familias.  Escucha a "los mejores ángeles de nuestra naturaleza" y ponga a los  Estados Unidos de vuelta del lado de la justicia.

                    Respetuosamente,

                    Lawrence B. Wilkerson
        Ejército de los EE.UU


El 5 de Noviembre por los Cinco 
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Retired U.S. Army Colonel Lawrence Wilkerson Sends Letter to Obama in Support of the Five 
Gray


Lawrence Wilkerson is Distinguished Visiting Professor of Government and Public Policy at the College of William and Mary in Williamsburg, Virginia. 

His last position in government was chief of staff to Colin Powell at the U.S. Department of State (2002-2005).  He served 31 years in the US Army (1966-1998). 




November 5, 2014

President Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC  20500
Dear Mr. President,

     It is time to correct an injustice that is in your power to amend. This injustice mars majorly the American system of justice, the U.S. record on human rights and, as importantly, the lives of five men whose dedication to the security of their own country against terrorist attack should be admired and respected, not punished. No doubt you have heard of these men: Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labaniño Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, and Rene González Sehwerert. The world knows them as The Cuban Five.

     Two of these men are today out of prison, two more might be out in the far future, and one might never see the dawn of a free day.  This latter individual, Gerardo Hernández, I tried to visit-unsuccessfully-in the maximum security prison in Victorville, California.  Though I was unable to visit him, a true and trusted colleague who accompanied me, the late Saul Landau, was able to do so and reported to me that Gerardo remains as courageous and undaunted as ever yet still puzzled over the failure to act of what is supposed to be the world's greatest democracy.

     The Cuban Five suffered a gross injustice when they were arrested in 1998. After their arrests they spent 17 months in solitary confinement. Their trial took place in Miami, Florida and in 2001 they were sentenced to long prison terms. At a legal minimum, the trial through which they suffered in Miami should have been moved to another location, as change-of-venue arguments alone were not only persuasive they were overwhelming, testified to amply when the appeals court in Atlanta, voting in a three-judge panel, supported a change of venue. Later, however, this decision was reversed when the political power of George W. Bush's administration-an administration in which I served-compelled the court, voting in its entirety to reconsider the three-judge panel's decision and vote differently; they ratified the sentences of two of them, and the case of the other three were sent back to the court in Miami for re-sentencing. The court recognized that the guide of sentencing were wrongly applied and as a result reduced their prison terms.

     But there is more, much more. In fact, there is the now-indisputable fact that the five were not guilty of the substantive charges brought against them in the first place. The politics surrounding the trial were in the hands of hard-line Cuban-Americans in Florida, as well as in the US Congress. Without their blatant interference with the course of justice, the trial never would have taken place. Moreover, these people spent taxpayer dollars to enlist journalists in Miami to write condemnatory articles, to influence the jury pool for the trial, and to predispose public opinion to a guilty verdict. This trial was a political payoff to hard-line Cuban-Americans and every person in the United States and across the world who pays attention to these matters, knows it. Indeed, you know it, Mr. President. This kangaroo-court trial is a blemish on the very fabric of America's democracy. It sends a clear signal to all the world-who judge us not as we judge ourselves, by how we feel about issues, but by our deeds.

     You, Mr. President, cannot erase this blemish; it has lingered too long and too many years have been stolen from these men's lives by it.  But you can mitigate it, you can make it less formidable. And, vitally, you can clean the reputation of our justice system, and, in the case of Gerardo and the other two men still in prison, you can free them.

     The United Nations Working Group on Arbitrary Detentions, in May of 2005, declared the imprisonment of the Cuban Five to be a violation of the International Covenant on Civil and Political Rights, placing the United States alongside some of the most heinous countries on earth. The Working Group requested that the U.S. take action to remedy the situation. You, Mr. President, can do just that.

     Mr. President, you said that "we need to look forward as opposed to looking backwards." But in certain instances, that is wrong and you know it. Would you have us not look back to our Civil War? To the depredations of Black slavery that led to it? To the century-long economic slavery that followed that war? To the racism of our past-a racism that still plagues us today? I think not. And you should not deny the need to look back, review and reverse this mockery of a trial.

     Take action, Mr. President. Release immediately the three remaining imprisoned members of the Cuban Five. Admit publicly the gross injustice done to all of them and elaborate the reasons. Apologize to the Cuban people and to our citizens and, most of all, to the Cuban Five and their families. Listen to "the better angels of our nature" and put the United States back on the side of justice.


     Very Respectfully,

     Lawrence B. Wilkerson
     Colonel, US Army (Retired)

November 5th for the Cuban 5

Remember: On Wednesday November 5th, call Obama and demand the freedom of the Cuban 5

CALL THE WHITE HOUSE TO JOIN THE WORLDWIDE DEMAND  
FOR THEIR FREEDOM.

By phone:
202-456-1111  (If nobody answers the phone leave a message)
If calling from outside the United States, dial first the International Area Code
+ 1 (US country code) followed by 202-456-1111

By Fax: 202-456-2461 

If fax is sent from outside the United States, dial first the International Area
Code + 1 (US country code) followed by 202-456-2461

To send an e-mail: president@whitehouse.gov

To send a letter:
President Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Ave, NW
Washington, DC 20500
United States    

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