lunes, 27 de febrero de 2017

Argentina: “Macri preside una tiranía institucional” Carlos Aznárez Telesur





Angel “Lito” Borello es un militante social de larga trayectoria, y su bagaje organizativo se nutre de experiencias de poder popular como el logrado en los años 90 en la lucha para evitar el desalojo de las Bodegas Giol, en plena época neoliberal, luego en la construcción colectiva en el Barrio de La Boca, donde en plena crisis del 2000 y 2001 florecieron los comedores populares para tratar de paliar el hambre de los y las más humildes. En el medio de esas iniciativas, se redobló la lucha piquetera, los cortes de calles y rutas, y los enfrentamientos con las fuerzas represivas. En ese marco, Borello y un compañero inseparable, Martín “Oso” Cisneros se convirtieron en claros referentes de la pelea popular desde una organización que honraba su propia experiencia: el Comedor Los Pibes, de La Boca, con sede en una fábrica recuperada por la miiltancia, donde entre otras actividades se montó un emprendimiento textil.
Argentina: “Macri preside una tiranía institucional”
El 25 de junio de 2004, la policía de la Comisaría 24 liberó la zona y un sicario fusiló al Oso Cisneros, dejando no sólo un mensaje mafioso contra la organización que lideraba sino también un enorme hueco en el corazón de su entrañable hermano de decenas de batallas.
Con el correr del tiempo el Comedor se convirtió en Organización Social y Política Los Pibes, y se hicieron realidad otros dos proyectos surgidos al calor de la lucha y el esfuerzo militante: la construcción autogestiva de un edificio de viviendas y el nacimiento del Paseo Popular Oso Cisneros, donde la gente del barrio puede comprar alimentos y otros productos a muy bajo precio.
Actualmente, Lito Borello integra, desde Los Pibes, la Coordinadora Resistir y Luchar y también integra la conducción de la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), donde recientemente fue designado Secretario de Derechos Humanos.
Te acaban de nombrar Secretario de Derechos Humanos de la CTEP, ¿qué significa para vos esto después de tantos años de lucha y qué puede significar para la Central contener una secretaría tan acorde con los malos tiempos que se viven en el país?
Primero, una gran responsabilidad, asumir un compromiso muy importante, de una secretaría de altísimo voltaje político ideológico en el marco de que la CTEP es una herramienta claramente que expresa un sector del movimiento popular, representa a los sectores humildes y trabajadores de nuestra patria. Por lo tanto, en este contexto histórico, empezar a constituir, conformar, vertebrar, en todo el país una secretaría de Derechos Humanos habla también de redimensionar y replantearnos la pelea por los Derechos Humanos en el siglo XXI, en el marco de una crisis civilizatoria, una crisis mundial del capitalismo, y en el marco de los pueblos peleando a la vez por construir nuevos paradigmas de sociedades. Como lo plantea el Papa, este sistema no da más, este sistema de adoradores del dinero solamente trae injusticias, desigualdades, asimetrías. Los sectores populares desde la resistencia y la lucha intentamos construir proyectos de vida, nuevos paradigmas, donde el hombre no sea el lobo del hombre.
¿De qué Derechos Humanos se tiene más urgencia, desde el punto de vista de la CTEP?
Creo que hay una evidente intentona de criminalizar la protesta, de judicializar el conflicto social, de perseguir a los dirigentes populares y sociales, de golpear a nuestras organizaciones, porque tienen claro que van a ser una parte importante de la fuerza principal del cambio social y que actúan como un claro articulador de la unidad de todo el movimiento popular para resistir esta embestida neoconservadora, y para nuevamente retomar el curso de tiempos emancipadores en la región.
Al asumir el cargo hablaste de dos temas que hoy son realmente importantes. Uno, el compromiso de acompañar la lucha de las mujeres y de pelear también desde la CTEP por las mujeres trabajadoras. Otro, el tema de los pibes, a los cuales se los quiere criminalizar con la baja de la imputabilidad. Dijiste incluso, “ningún pibe nace chorro”.
Dos consignas que de alguna manera expresan este imaginario. NI UNA MENOS, la última marcha formidable, masiva, que ha perforado el techo de lo que naturalmente e históricamente era la pelea justa de las mujeres, de género. Nosotros vemos que la mujer en las últimas décadas viene adoptando un rol protagónico, siendo parte de esos sujetos emergentes que se convierten en la punta de lanza de los emergentes que van construyendo la lucha del movimiento popular. Creemos que la lucha que encaran las compañeras es mucho más que la pelea por el tercio o por lo que históricamente tenía que ver con la lucha de las mujeres, y que hoy son uno de los emergentes que componen el mosaico del sujeto pueblo en su conjunto. Por lo tanto, desde ahí creemos que es importantísimo sumarlo en la temática que tiene que ver con los derechos del siglo XXI. Lo mismo, los jóvenes. El capitalismo, el poder, los poderosos, así como golpean a nuestras mujeres golpean a nuestros pibes. NINGÚN PIBE NACE CHORRO es de alguna manera, la contra ofensiva, la respuesta, la resistencia, de los sectores populares a entender que golpean a los principales actores de lo que va a ser la resistencia a este modelo del bloque de poder.
Por lo tanto voy a intentar ser coherente con esto y que en la conformación de la secretaría de DD.HH. de la CTEP tanto las mujeres como los jóvenes tengan un rol protagónico, un rol importante, no solamente en la reivindicación en sí, si no en el diseño y en la práctica de la construcción de la política de DD. HH. en la CTEP.


No han transcurrido muchos años desde la creación de la CTEP, ¿creés que ya tiene pantalones largos? ¿Ha hecho una andadura como para plantearse ser un factor de presión y de poder desde los que representa, los trabajadores de la economía popular?
La CTEP es la mejor expresión de los últimos veinte años de aquellos emergentes que en los 90´s surgieron resistiendo a la noche negra neoliberal. En aquellos momentos, la manera de llamarnos tenía mucho más que ver con los sujetos emergentes, con los movimientos sociales y populares. A veinte años, se ha madurado la interpretación, el desarrollo, el crecimiento, de esas organizaciones y hoy está más claro como trabajadores de la economía popular que somos parte de la reformulación del sujeto histórico, la clase, como algunos llaman, la columna vertebral como el peronismo designaba al movimiento obrero. A partir de los últimos años en el capitalismo está en pleno desarrollo una reformulación de ese sujeto histórico y que, hasta los propios integrantes del movimiento obrero tradicional reconocen que hoy el movimiento de los trabajadores es aquel que resulta de la suma de la estructura sindical y los trabajadores de la economía popular.
Por lo tanto, la CTEP ha logrado que la sociedad en su conjunto, el movimiento obrero tradicional, los distintos sectores del movimiento popular, interpreten la importancia que tiene el sujeto que expresa la CTEP. ¿La Central expresa todo ese sujeto?, seguramente que no, pero ha logrado una batalla cultural simbólica que ha permitido que en la sociedad, mejor que nunca, se entienda esta integralidad de lo que son los trabajadores de la economía popular. Esto también, va a hacer que la CTEP juegue un rol importante en el proceso de unidad total, más completa, más amplia, de los movimientos populares.
En la pelea que hicieron por la emergencia social de alguna manera mostraron y manifestaron que se había obtenido como una cierta victoria entre cruce de opiniones y reivindicaciones con el gobierno. Hoy, a prácticamente dos meses de esa presunta victoria, ¿siguen pensando lo mismo?
Creo que claramente ha sido una victoria de la lucha, ha sido una ley que se le ha arrebatado al poder y a la institucionalidad establecida, al “palacio”, desde la lucha de la calle, desde la correlación de fuerzas que se construyó de estar movilizados, una ley que hace justamente un elemento de diferencia con solamente un pliego de reivindicación. Es decir, se ganó una ley, que en general como todas las leyes que se formulan en el Legislativo, se obtuvoi desde la capacidad de fuerza de la lucha, ese es el criterio de éxito que nosotros tomamos, no la cantidad de dinero o planes o programas que hayamos podido conseguir sino cómo se logró lo conquistado, Además el gobierno no pudo salir a vetarla ya que sabía que si lo hacía nos iba a encontrar “festejando” la navidad en la Plaza de Mayo con ollas populares.
Por otro lado, creo que también está claro que se lo arrancamos al gobierno, que no hay voluntad política de ellos de comprender la lucha de los sectores populares, de los humildes, de los trabajadores. Por lo tanto, en este tiempo actual donde se hace evidente la dilatación del gobierno en la aplicación, nuevamente nos queda claro que esto se conquista en la lucha y desde la calle peleando, desde esa correlación de fuerza es con la que te sentas con el enemigo que hoy está sentado en la Casa Rosada pero que expresa claramente el contenido y los intereses antinacionales y antipopulares.
¿Es fácil cohabitar en la CTEP tantos sectores populares que, matiz más o menos, tiene sus diferencias pero también tienen sus puntos de acercamiento y sus objetivos comunes?
Nosotros creemos que es natural que en la CTEP, un organismo amplio, plural, diverso, convivan diversas miradas. Nadie tiene la verdad revelada, es cierto que existen distintas visiones, pero nosotros entendemos a todas y cada una de las organizaciones como organizaciones hermanas, los matices tendrán que ver con el desarrollo de la lucha que vaya mostrando cuál es el camino más correcto para conquistar la pelea, para ganar en cada momento, para encaminarnos a un proceso donde podamos dar vuelta la tortilla y construir otra sociedad mucho más justa. Pero creer que la CTEP es perfecta, ideal, no ayuda mucho. Creo que es natural que convivan distintos perfiles y que, lejos de caer en que nos quieran hacer pelear hacia adentro, es importante que tengamos la inteligencia, la responsabilidad y la madurez de tener una unidad en la lucha que nos permita seguir avanzando a los sectores populares en el marco de la resistencia hasta tanto conquistemos el poder popular necesario para ir por todo.
¿Este acercamiento con la CGT es acrítico, no les complica recordar el pasado de cierta dirigencia sindical a la cual, obviamente, muchos sectores populares acusan de burocrática o que no ha estado a la altura de las circunstancias, sobre todo durante el primer año del gobierno de Macri? ¿Cómo resuelven ese acercamiento?
Nosotros creemos que la unidad con los sectores populares también tiene que admitir que venimos de historias distintas, que tenemos recorridos distintos, pero que hoy la unidad es urgente para ir consiguiendo una masa crítica que facilite golpear al verdadero poder, al poder mundial, que intenta golpear a nuestras patrias y a nuestros pueblos. No sirven los principismos que no nos permitan avanzar. Hubo actividades que estuvieron convocadas por estructuras que tienen cierto cuestionamiento en la sociedad y esto no hay que taparlo. Pero también es cierto, que si bien, por ejemplo, la marcha del 29 de abril del año pasado hubo un escenario en donde se juntaron 300 dirigentes, en la calle, en el asfalto, en el abajo, había 300 mil compañeros y compañeras. Ese era el verdadero escenario. Esto implica la inteligencia de construir unidad popular en la lucha para poder alcanzar una victoria más definitiva.
¿Cómo podemos imaginarnos que se le para la mano a Macri frente a los ataques continuos contra los sectores populares?
Unidad, organización y lucha. Organizarse para construir poder popular, no creer que vamos a lograr conmoverlo, cada cosa que le saquemos se la vamos a arrebatar, a nosotros no nos parece acertado el concepto de “yo quiero que a Macri le vaya bien”, nosotros no queremos que a Macri le vaya bien porque si le va bien a Macri le va mal a nuestra patria y le va mal a nuestro pueblo. Por lo tanto, sin audacias alocadas, pero sí creemos que hay que trabajar para más temprano que tarde poder sacar a lo que expresa el macrismo del poder, no a Mauricio Macri como tal, sería minimizar el análisis del gobierno creer que solamente el problema es el Presidente. Tenemos en la Casa Rosada a la expresión más cabal del bloque de poder, tendríamos que retrotraernos a la dictadura militar, en donde podría haber diferencias entre la Marina, la Fuerza Aérea o el Ejército, pero monolíticamente expresaban contenidos de clase concretos. Por eso, nuestro pueblo rápidamente inventó la consigna “Macri basura, vos sos la dictadura”. Esto es una tiranía institucional, está quebrado el estado de derecho y está roto el contrato social.
¿Imaginás que para esta pelea hay que apelar a otros métodos y otras ideas diferentes, incluso que no están todavía ni imaginadas, para enfrentar a un enemigo de estas calidad, fuerza y brutalidad? Me refiero no solamente al enemigo que enfrenta la Argentina sino al enemigo regional. ¿Las viejas fórmulas siguen alcanzando o hay que superarlas?
Creo que el pueblo como el agua de los ríos busca el mar, cuando puede por arroyos muy pequeños, cuando puede encuentra canales de ríos y sigue avanzando, a veces algunos creen que poniéndoles un dique logran evitar que el curso del agua siga avanzando. Nuestro pueblo va a seguir resistiendo, no va a aceptar dócilmente el sometimiento de los poderosos, y como David contra Goliat, más temprano o más tarde nuestro pueblo va a ganar y dará vuelta la tortilla. Los modos los irá encontrando en la lucha, nadie tiene la soberbia de creer que puede determinar por dónde hay que caminar. Pero la historia, la tradición, el coraje, la dignidad, de nuestro pueblo marcará el camino por dónde hay que caminar.


¿Cómo te imaginás un reemplazo de este gobierno? ¿El campo popular tiene referentes, liderazgos, puede llegar a construirlos, de dónde pueden surgir?
Nosotros creemos que esos liderazgos de construyen en la fragua de la pelea, de la lucha. Creemos que estamos en un proceso de tránsito, que abarca a quienes hoy tenemos responsabilidades. Vivimos en una etapa de reformulación del movimiento popular, y la camada que vaya a conducir el tiempo que viene también se va a forjar al calor de la lucha. Ojalá estemos a la altura de las circunstancias para ir permitiendo ese desarrollo.
Las organizaciones también estamos en un debate interno de cómo debemos reformularnos para los desafíos que nos plantea el siglo XXI. Somos auspiciosos, optimistas, sentimos que nuestro pueblo tiene la capacidad y el coraje necesario, nuestro pueblo tiene la historia de haberse sobrepuesto a golpes muy duros y logrado nuevamente ponerse de pie. El último es un ejemplo: por sobre inclusive las miserias humanas y las dificultades en las superestructuras y las dirigencias, nuestro pueblo salió a la calle y se mostró digno y heroico. A seguir luchando, creemos que ese es el camino, y, como dice la CTEP, acá no se rinde nadie.
¿Cómo ves al kirchnerismo después de haber transitado más de una década, incluso después de haber formando parte de esa experiencia?
En absoluto nosotros renegamos de nuestra participación importante en el kirchnerismo. Creemos que el kirchnerismo fue parte de esos gobiernos que emergían después de las resistencias populares, en la Argentina del 19 y 20, o en Venezuela después del Caracazo. Cada uno de esos gobiernos que se paraban enfrentando al neoliberalismo tenían que ver también, por lo menos, con una década de resistencias populares. Creemos además que ninguno pudo avanzar en cambios estructurales que pudieran, realmente, ponerle freno a la embestida de esta contraofensiva restauradora de la derecha. Creemos que hay que hacer una autocrítica, que ya no sirven más los caminos intermedios, que los progresismos que tratan de embellecer al capitalismo ya no sirven, que el propio Papa nos dice que este sistema no da más, y que los adoradores del Dios dinero solamente construyen un modelo de muerte que trae guerras, injusticias y desigualdades. Hay que pensar en otros paradigmas, hay que edificar otras sociedades más justas donde el hombre no sea el lobo del hombre. Hay que sumarse al tiempo de la de reivindicación, de la resistencia otro mundo posible.
¿En el mapa latinoamericano hay alguna de las experiencias que te pueda parecer importante como para pensarla para esta sociedad?
Sin copia mecánica pero creo que hay dos elementos a tomar fuertemente. En Venezuela las Comunas, la transferencia de poder a la base, la construcción de una nueva geometría del poder en donde la territorialidad pasa a ser parte de ese escenario, un concepto de nación pero a la vez de transferencia de la democracia de calle, de la democracia participativa y protagónica que hace de la territorialidad y de las Comunas un germen de la nueva sociedad a construir. El otro referente es Bolivia, donde se ha logrado incorporar, como en ningún otro proceso, la mirada y el paradigma de las comunidades originarias, y el concepto del Buen Vivir, que tienen que ver con la complementariedad, con la relación diferente con la naturaleza, con la Pachamama, con la participación de la mujer en un plano altísimo.
Hay un tema que se te viene encima y que hay que tocarlo, que es el tema del juicio que te espera el 21 de marzo junto con Luis D´Elía y Alberto Bordón por el tema de la tama de la comisaría de la Boca después del asesinato del militante Martín “Oso” Cisneros, en junio de 2004. ¿Por qué justamente ahora esta citación para que comparezcan y cómo pensás afrontarlo?
Creo que es parte de esta embestida contra los movimientos populares, de esta lógica de criminalizar, perseguir, asesinar a los luchadores populares y a las organizaciones sociales y políticas. Ellos saben que para marchar adelante con su proyecto de país, con su modelo político-económico de dominación, van a enfrentarse con la resistencia de nuestro pueblo organizado. Por lo tanto, ese juicio está puesto en un momento muy particular, en un año electoral, donde van a tratar de estigmatizar y criminalizar, como lo vienen haciendo con los distintos presos políticos, Milagro Sala y otros. Esto sucede en una Argentina donde está quebrado el estado de derecho, donde la Justicia es dependiente del poder político de turno. Como tal, el juicio no es a nosotros, sino a la lucha, es un juicio a la dignidad de la pelea, es un juicio al heroico pueblo que todos los días resiste este modelo de dominación. Por eso, intentaremos estar a la altura de la circunstancia. Nosotros en particular desde la Organización Los Pibes creemos que el criterio de éxito no es si alguno de nosotros va preso o no, si no que no vamos a someternos a ser rehenes de ninguna negociación. Intentaremos ser leales y consecuentes con el compromiso de lucha del Oso Cisneros, de Maximiliano Kosteki, de Darío Santillán y de decenas de luchadores. Reivindicamos nuestra actitud de habernos puesto al frente de una pueblada que podría haber terminado en una tragedia. Si no hubiéramos hecho eso no habría sido detenido al asesino, y el Oso no sería un dirigente popular reivindicado como parte de la bandera de todo nuestro pueblo que lucha. Por lo tanto, como tal iremos al juicio, someteremos todo lo que haremos a las decisiones políticas y no solamente a las iniciativas legales que nos planteen los abogados. Somos parte de ese movimiento popular y honramos ese rol de militantes.
A tantos años de ese asesinato, ¿cuál sería el legado del Oso Cisneros para contárselo a las nuevas generaciones que no lo conocieron?
Lo venimos pensando estos días en la Organización frente a los posibles costos que puede significar el juicio. Hay una frase popular que está bastante extendida que es: “muerto el perro se acabó la rabia”, así como con el Oso no lo pudieron evitar, seguimos siendo la rabia, cualquier desenlace que tenga el juicio, el compromiso de nuestra organización, y creemos que de todo el movimiento popular, es seguir siendo la rabia. No importa los costos que tengamos en el juicio, la obligación que tenemos es seguir revindicando la actitud de lucha, el compromiso de lucha, el compromiso militante de construir una sociedad más justa.

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